sábado, 23 de agosto de 2014

EL CRISTIANO EFERVESCENTE LLEGA A CRISTO


MENSAJE DE CRISTO A LAODICEA



El “Amén” significa: Así sea, el punto final, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, es decir Jesucristo el primogénito Hijo de Dios. El le envía este mensaje a la iglesia de Laodicea. Veamos: Revelación 3:14.  Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto: (Versión RV60).

Cristo conoce todas nuestras obras y califica a la gente con tres características: La Primera es: La persona fría o pagana, es la que no conoce nada de Dios, que peca sin saber que esta pecando, ósea la persona que nunca ha leído la biblia. La Segunda es: La persona tibia que aún sabiendo la palabra de Dios peca deliberadamente y no obedece a Dios, a ellos la biblia también les llama “Impíos”. Y la Tercera persona es: La hirviente o efervescente es la persona que verdaderamente teme a Dios y obedece lo que Dios le dice en su palabra; principalmente lo que ordena el nuevo testamento. Veamos: Revelación 3:15.  Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. !!Ojalá fueses frío o caliente! (Versión RV60).

Dios tiene mayor misericordia de la gente considerada fría o caliente, pero a los tibios los vomita de una sola vez de su boca. En otras palabras, la persona que si conoce la palabra de Dios y no la obedece esta desechada por Dios. Mientras que el frio que nunca le llego el mensaje del evangelio aún puede tener otra oportunidad de prueba el reino del Milenio. El tibio es desechado y condenado eternamente  para ir de una sola vez al infierno, mientras el efervescente es el escogido por Dios para vida eterna. Veamos: Revelación 3:16.  Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. (Versión RV60).

Laodicea era una iglesia que estaba principalmente basada en una doctrina materialista de la prosperidad económica y se decía a así misma que era rica y no necesitaba de nada, pero Cristo les reprendió diciéndoles que son desventurados, miserables, pobres, ciegos y desnudos espiritualmente. Las iglesias que basan su fe en el dinero, la prosperidad económica y en los milagros, no se salvarán de la condenación eterna. Veamos: Revelación 3:17.  Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. (Versión RV60).

Las congregaciones que le dan mayor importancia a las cosas materiales están desechando la espiritualidad y santidad de Dios. “El cristiano” que no crece espiritualmente a través del nuevo pacto, no viste su alma con vestiduras blancas y cuando muere, su alma se encuentra desnuda, avergonzada, y ciega. Por lo tanto hermanos, inviertan primero en el Reino de Dios espiritualmente y dejen de lado, todo lo relacionado con el mundo. Veamos: Revelación 3:18.  Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. (Versión RV60). Hermanos: La correcta observación del evangelio es que la bendición espiritual es la principal y primera y posteriormente por añadidura pedir la bendición material.

Cristo llama a la reflexión a las iglesias que le dan mayor importancia a la prosperidad material y castiga a los que ama, para ver si la gente se arrepiente. Pues Cristo es celoso y él mismo dice que el cristiano no puede amar a dos Señores, o ama a Dios o ama al dinero. Veamos: Revelación 3:19.  Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete. (Versión RV60).

Cristo toca todos los días las puertas de las personas para ver si alguien quiere oír su voz, y poder entrar en él, y de esa manera lograr una relación entre Dios y la persona. La persona que crea, obedezca y confíe en Cristo como su Señor y Salvador, será salva. Veamos: Revelación 3:20.  He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. (Versión RV60). Cristo quiere una relación directa con el creyente y dice que quién lo ama, le obedece.

La salvación es por gracia de Dios, pero el cristiano tiene que ser fiel, verdadero, y obediente al nuevo pacto para poder demostrar su fe viva o “frutos”. Lo anterior constituye una carrera a vencer hasta el último día de su vida, y así lograr estar con Cristo . Veamos: Revelación 3:21 y 22.  Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.  (Versión RV60).  ¡DIOS BENDIGA SU VIDA!.


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