MENSAJE DE CRISTO A LAODICEA
El “Amén” significa: Así sea, el punto final, el testigo fiel y
verdadero, el principio de la creación de Dios, es decir Jesucristo el
primogénito Hijo de Dios. El le envía este mensaje a la iglesia de Laodicea.
Veamos: Revelación 3:14. Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea:
He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de
Dios, dice esto: (Versión RV60).
Cristo conoce todas nuestras obras y califica a la gente con tres
características: La Primera es: La persona fría o pagana, es la que no
conoce nada de Dios, que peca sin saber que esta pecando, ósea la persona que
nunca ha leído la biblia. La Segunda es: La persona tibia que aún sabiendo la palabra de Dios peca deliberadamente y no obedece a Dios, a ellos
la biblia también les llama “Impíos”. Y la Tercera persona es: La hirviente
o efervescente es la persona que verdaderamente teme a Dios y obedece lo que
Dios le dice en su palabra; principalmente lo que ordena el nuevo testamento. Veamos: Revelación 3:15.
Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. !!Ojalá fueses frío
o caliente! (Versión RV60).
Dios tiene mayor misericordia de la gente considerada fría o
caliente, pero a los tibios los vomita de una sola vez de su boca. En otras
palabras, la persona que si conoce la palabra de Dios y no la obedece esta
desechada por Dios. Mientras que el frio que nunca le llego el mensaje del
evangelio aún puede tener otra oportunidad de prueba el reino del Milenio. El
tibio es desechado y condenado eternamente
para ir de una sola vez al infierno, mientras el efervescente es el
escogido por Dios para vida eterna. Veamos: Revelación 3:16.
Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi
boca. (Versión RV60).
Laodicea era una iglesia que estaba principalmente basada en una
doctrina materialista de la prosperidad económica y se decía a así misma que
era rica y no necesitaba de nada, pero Cristo les reprendió diciéndoles que son
desventurados, miserables, pobres, ciegos y desnudos espiritualmente. Las
iglesias que basan su fe en el dinero, la prosperidad económica y en los
milagros, no se salvarán de la condenación eterna. Veamos: Revelación
3:17. Porque tú dices: Yo soy rico, y me
he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un
desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. (Versión
RV60).
Las congregaciones que le dan mayor importancia a las cosas
materiales están desechando la espiritualidad y santidad de Dios. “El
cristiano” que no crece espiritualmente a través del nuevo pacto, no viste su
alma con vestiduras blancas y cuando muere, su alma se encuentra desnuda,
avergonzada, y ciega. Por lo tanto hermanos, inviertan primero en el Reino de
Dios espiritualmente y dejen de lado, todo lo relacionado con el mundo. Veamos: Revelación
3:18. Por tanto, yo te aconsejo que de
mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para
vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con
colirio, para que veas. (Versión RV60). Hermanos: La
correcta observación del evangelio es que la bendición espiritual es la
principal y primera y posteriormente por añadidura pedir la bendición material.
Cristo llama a la reflexión a las iglesias que le dan mayor
importancia a la prosperidad material y castiga a los que ama, para ver si la
gente se arrepiente. Pues Cristo es celoso y él mismo dice que el cristiano no
puede amar a dos Señores, o ama a Dios o ama al dinero. Veamos: Revelación
3:19. Yo reprendo y castigo a todos los
que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete. (Versión
RV60).
Cristo toca todos los días las puertas de las personas para ver si
alguien quiere oír su voz, y poder entrar en él, y de esa manera lograr una
relación entre Dios y la persona. La persona que crea, obedezca y confíe en
Cristo como su Señor y Salvador, será salva. Veamos: Revelación
3:20. He aquí, yo estoy a la puerta y
llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y
él conmigo. (Versión RV60). Cristo quiere una relación directa con el
creyente y dice que quién lo ama, le obedece.
La salvación es por gracia de Dios, pero el cristiano tiene que ser
fiel, verdadero, y obediente al nuevo pacto para poder demostrar su fe viva o “frutos”.
Lo anterior constituye una carrera a vencer hasta el último día de su vida, y así
lograr estar con Cristo . Veamos: Revelación 3:21 y 22. Al que venciere, le daré que se siente
conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su
trono. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. (Versión RV60). ¡DIOS BENDIGA SU VIDA!.

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